Experiencias con Pato

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Sandra Racionero


En abril del 2007 estuvimos Itxaso, Javi y yo en Chicago, en el congreso de la AERA, la American Educational Research Association. Allí nos encontramos con los amigos y amigas de Pato vinculados a la pedagogía crítica en Estados Unidos y algunos y algunas, como Pato, amigos y amigas personales de Freire. A la primera persona que vimos fue a Donaldo Macedo, que daba una conferencia en el grupo dedicado a Paulo Freire dentro de la AERA. Después de la sesión de Donaldo Macedo, donde hizo referencia a la obra crítica de Pato y de Ramón, fuimos a cenar con él y otros amigos y amigas de Pato, entre ellos y ellas, Joe Kincheloe, Shirley Steinberg y Peter Mc Laren. También había otras personas que habían conocido a Pato cuando un verano estuvieron un grupo de personas de CREA haciendo una estancia de investigación en Harvard, con Tere.

Nunca olvidaremos esa cena. Casi todo el tiempo se habló de Pato. Era increíble escuchar a Shirley y Donaldo como hablaban de él. No paraban de repetir lo único que era Pato, y lo que siempre les había impresionado por su humanidad, su pasión, su amor y su coherencia. Donaldo recordaba, (como hizo el día anterior mientras tomamos un café con otras dos personas vinculadas a Harvard), lo revolucionario de cómo Pato entendía y vivía el amor. Enfatizaba que lo de Pato no era un discurso, sino una forma de vida en la que Pató llevaba a la práctica, cada día, la revolución del amor. Donaldo insistía en la profunda coherencia de Pato, a todos los niveles, y como esa coherencia se notaba cuando Pato hablaba de amar. Muchos de los recuerdos sobre Pato que Donaldo compartió en la cena estaban relacionados con Freire. Era Pato y Freire, Freire y Pato, todo el tiempo… Donaldo recordaba momentos que había compartido con ellos, donde Pato y Freire hablaban sobre amor radical. Era increíble escuchar a Donaldo hablar de Pato… se notaba tanto la profunda amistad y la admiración hacia Pato…

Recuerdo las caras de las chicas de Boston, que lo habían conocido cuando Pato estuvo allí aquél verano. Escuchaban entusiasmadas, y también compartieron algún recuerdo sobre Pato. Una de ellas, que había coincidido muy poco con él, decía que fue suficiente para quedarse impresionada por toda la alegría y la vida que derrochaba. También recuerdo otra chica, que no tuvo la oportunidad de conocerle, como también escuchaba muy atentamente todo el tiempo, y cómo miraba, y hacia el final de la cena comentó que ojalá le hubiera conocido.

Aquella cena me hizo sentir muy fuertemente hasta dónde Pato había llegado, a todos los niveles, científico y humano, en personas de todo el mundo. También sentí muchísimo el amor de sus amigos de Estados Unidos… y cómo Pato había influido en sus vidas. También me hizo pensar mucho en el nivel tan profundo al que se entendían Pato y Freire.

Antes de marchar de Chicago comimos de nuevo con Donaldo, y la comida giró en torno a Pato, y así, sobre el amor. Hasta hablamos de amor con la camarera latina que nos atendió… Era como si Pato estuviera allí! De hecho, estuvo todo el tiempo. Donaldo compartió en esa comida que él tenía a Pato a la altura de Freire.

El año siguiente, en el congreso de la AERA del 2008 en Nueva York, fue Aitor quien habló en el SIG de Paulo Freire. Ese año, el SIG de Freire dedicó su conferencia principal a Pato. Aitor, junto con Nita Freire y Shirley Steinberg, habló de las contribuciones científicas y de la persona de Pato. Había mucha atención en la sala. Y la revolución del amor volvió a recorrerlo todo…