Acto de Homenaje en Bilbao

2.9.2006

La misa se celebró en la parroquia de San Francisco Javier junto a su familia y amistades de toda la vida.

Palabras de su hijo Aitor

Pato ha sido y continuará siendo una persona única para todas y todos nosotros. Los miles de recuerdos que tenemos de él, sus ilusiones y las reflexiones que nos provocaba para mejorar nuestras vidas nunca se apagarán, irán a más. Su vida siempre ha estado marcada por sus amistades, la solidaridad, el amor y los sentimientos y así es como se ha ido, rodeado de sus mejores amigas y amigos, con mucho amor y con los sentimientos a flor de piel.

Quien ha conocido a Pato sabe que era algo más que divertido y gracioso, era pura vida. Tenía una chispa que le hacía diferente, tenía duende. Su modo altruista de entender la vida le llevó en ocasiones a pasar malas épocas, pero en los últimos 14 años alcanzó finalmente la vida que siempre soñó disfrutar. Desde su época estudiantil quiso ser profesor de universidad y vivir con sus mejores amigos y así ha sido en estos últimos años. Daba clases en un departamento donde encontró muy buenas amistades y vivía con sus mejores amigos de la infancia. Trabajó en un centro de investigación que le entusiasmaba. Durante estos mismos años encontró a una mujer de la que ha estado enamorado cada día más y más, ha cumplido hasta el final lo que decía, que el siglo XXI tenía que ser el de la revolución del amor.

Su manera de compartir sentimientos hacía que las personas que estaban a su alrededor cambiasen y mejorasen día a día. Pero ha sido él, sin lugar a dudas, la persona que conozco que más ha cambiado y mejorado en estos últimos años. Los últimos días en casa tuvo presente en cada momento recuerdos especiales de su infancia y adolescencia en Bilbao, donde siempre le recordaremos.

Es igual el cómo, lo importante es tener en mente siempre a personas como Pato, que nos hacen mejorar como personas. Para mi ha sido más que un padre y un amigo.